La Mamá Grande doña Ana se encontraba muy enferma. Por ello, al aclarar el día, los mayores mandaron a los niños a preguntar cómo había amanecido la señora. Esta anécdota es la que inspira este juego, que consiste en representar las diferentes dolencias que padece la matriarca. Con esta dinámica se pone de relieve uno de los personajes más representativos de la tradición oral del Pacífico y el Caribe. Los valores que se refuerzan con este juego son el respeto a los mayores y la solidaridad entre los miembros de la comunidad.

¿Cómo se juega?

Para jugar se organizan dos grupos: el primero se conforma de dos niños que representan a doña Ana y a su acompañante; el segundo varía en número y agrupa a los niños que van a preguntar por el estado de salud de la matriarca. Cada vez que los niños preguntan por doña Ana, el acompañante responde que tiene una enfermedad diferente, como mal aire, ojo, espanto o reuma. Además, el acompañante debe representar el mal que aqueja a doña Ana con gestos y movimientos. Finalmente, cuando hayan pasado por todas las enfermedades padecidas por doña Ana, esta muere y su espíritu sale a corretear a los participantes del juego.

¿Cómo se canta?

Niños: Doña Ana no está aquí, doña Ana está en Belén, sacándose la rosa y poniéndose el clavel. Puertas de oro, orillas de cristal, se abren y se cierran como las demás. (Un niño va a preguntar cómo amaneció doña Ana)

Niño: ¿Cómo amaneció doña Ana?

Acompañante: Ay doña Ana amaneció con mal aire. (El niño regresa al grupo y hace la mímica del mal)