Aunque no se puede determinar el origen exacto de este juego, se infiere que su origen está en el deseo de toda niña de encontrar a su príncipe azul. La Carbonerita es una niña negra que debe elegir un niño para casarse. Con este juego se promueve una mayor integración del grupo, la aceptación entre ellos y la interacción de jóvenes de diferente sexo.

¿Cómo se juega?

Un grupo de niños forman un círculo y eligen a una niña al azar para que ocupe el centro y asuma el papel de la Carbonerita. Los demás niños, tomados de las manos, giran hacia la izquierda cantando una ronda. La Carbonerita responde la ronda y señala al niño con el que quiere casarse. Este, desde su puesto, canta otra ronda dirigida a la niña ofreciéndole prendas. Luego los demás cantan una nueva ronda en la que pretenden a la Carbonerita. La niña, desde el centro, empieza a señalar con el dedo a cada niño que va en la rueda y la recorre cantando una ronda para seleccionarlo. El niño elegido pasa al centro y, junto a la Carbonerita, bailan y cantan girando en el sentido contrario al de la rueda. Con esto termina el juego y se elige a una nueva Carbonerita.

¿Cómo se canta?

Niños: La Carbonerita se quiere casar con el conde, conde Laurel se le dará, se le dará, quién dirá de la Carbonerita, quién dirá de la del carbón, quién dirá que soy casada, quién dirá que no tengo amor.

La carbonerita: Yo soy la viudita del valle del rey que quiero casarme y no hallo con quién. Niño: Casate conmigo que yo te daré zapatos y medias de color café.

Niños: El baile aquí, el baile allá, María en el medio y yo también.

La carbonerita (recorriendo la rueda): Yo no quiero conde ni cauris ni tampoco quiquiriquí, solamente quiero a este, este, este para mí.

La carbonerita y el niño (girando en contra de la rueda): El baile aquí, el baile allá, María en el medio y yo también.